14 de noviembre de 2025
Algunas de las enseñanzas del III Encuentro Nacional Estudiantil de Geografías Feministas en Popayán
El III Encuentro Nacional Estudiantil de Geografías Feministas, realizado en la Universidad del Cauca, reunió a estudiantes, profesoras, lideresas y funcionarias de distintas regiones para reflexionar sobre los aportes de las Geografías Feministas en los territorios. A través de cinco ejes temáticos y una salida de campo a la Finca San Gabriel, el evento destacó la importancia de reconocernos colectivamente, construir miradas territoriales más justas y articular academia, instituciones y movimientos sociales para fortalecer las luchas con perspectiva de género.
Los Encuentros Nacionales Estudiantiles de Geografías Feministas son un proyecto de largo aliento que busca visibilizar el trabajo —en la mayoría de los casos autónomo— de estudiantes y profesores/as en torno a las Geografías Feministas en distintos espacios académicos, institucionales y comunitarios del país. Este año, el Departamento de Geografía de la Universidad del Cauca se tiñó de morado y, junto al Semillero de Geógrafas Territoriales y Socioambientales, fue la sede de este maravilloso espacio realizado entre el 1 y el 3 de octubre de 2025.

Sus organizadoras provienen de diversas universidades del país. En esta versión participaron egresadas, estudiantes y profesoras de la Universidad Nacional, la Universidad Externado de Colombia, la Universidad de Nariño y, por supuesto, la Universidad del Cauca. De este modo, el Encuentro se consolida como un diálogo valioso sobre los aportes de las Geografías Feministas en distintos contextos de formación profesional.

El evento se organizó en torno a cinco ejes: Feminismos Comunitarios; Geografía Urbana Feminista; Cuerpo como Escala Primaria de Análisis Espacial; Desigualdades Espaciales basadas en Género y Capitalismo; y Memorias Territoriales: Historia de las Mujeres en los Territorios. Contamos con la participación de académicas; funcionarias de instituciones públicas como la Secretaría de Integración Social y la Subdirección de Género del IGAC (Instituto Geográfico Agustín Codazzi); lideresas sociales; y mujeres campesinas organizadas, quienes desde sus distintos lugares de enunciación compartieron experiencias y enseñanzas desde una mirada territorial con enfoque de género y feminista.

Además, tuvimos la oportunidad de participar en una salida de campo al territorio campesino agroalimentario Finca San Gabriel, en Cajibío, donde conocimos la experiencia de mujeres campesinas organizadas, así como sus luchas y resistencias aún vigentes.

A continuación, compartimos algunas de las enseñanzas más valiosas que nos dejó el Encuentro:
- Reivindicamos el valor de encontrarnos, conocernos y reconocernos entre nosotras y nosotros. Las Geografías Feministas, aunque poco conocidas, están aportando profundamente a la disciplina y a repensar la vida y sus relaciones desde enfoques menos violentos. De ahí la importancia de insistir en reunirnos periódicamente.

- Reconocimos el valor de construir miradas más justas desde distintos contextos territoriales, de escuchar en medio de la diferencia, de no imponer modelos de comportamiento y de arriesgarnos a crear juntas, incluso desde nuestras divergencias.
- Celebramos el conocer desde un lugar, reconocer nuestras historias de vida y nuestros cuerpos, y darles un espacio central en los procesos de construcción de conocimiento.

- Comprendimos cómo la ciudad —y el espacio en general— tiene una historia larga de construcción, que moldea las interacciones sociales, pero que al mismo tiempo es moldeada por ellas. Hacer consciente ese proceso, entender por qué actuamos como actuamos, nos permite imaginar y construir los espacios que deseamos.

- Descubrimos la amplitud de las Geografías Feministas, que parten del sentir, pero también del análisis de datos; que no se cierran a una sola forma de conocer; que requieren disciplina, y, aun así nunca pierden la sensibilidad como eje central.

- Reafirmamos la necesidad de la interacción entre instituciones, academia y movimientos sociales, pues esta articulación es fundamental para avanzar en luchas territoriales con perspectiva de género y justicia social.
